La vida siendo vidente no es como te la imaginarías. Sobre todo cuando estás en el paro y tu antiguo jefe te ha incluido en todas las listas negras posibles.
O si una legendaria bruja rusa te reclama ese favor que le debías y te exige lo impensable.
Cuando el peligro se cierne sobre todos los que me rodean, solo hay un hombre al que pueda acudir… y es posible que él no sea lo que parece.