Así que soy vidente. Y una Cognizante reconocida por el Mandato.
Ahora la vida tendría que ser más fácil, ¿verdad?
Pues no.
Con todos los «accidentes» que no dejo de sufrir, tendré suerte si sobrevivo a esta semana. Es decir, si el tarado de mi jefe no acaba antes conmigo de tanto hacer que me mate a trabajar…