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3
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Español
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Documents
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2005
Description
Resumen
Aunque el latín y el griego clásicos se consideran lenguas muertas por no ser oficiales en ningún país, se utilizan actualmente para formar la terminología científica debido a que permiten la creación de vocablos comunes a todos sus usuarios. Las palabras creadas con esas bases grecolatinas no se adaptan a gusto personal de sus creadores, sino que se ajustan a procedimientos básicos de transcripción, acentuación y formación que se han aplicado en nuestro idioma (y también en otros) desde que se adaptan palabras de esas lenguas. Aunque muchas veces estos procedimientos no se cumplen por diversas razones, se pueden explicar algunas normas prácticas a las cuales atenerse con el fin de crear o adaptar términos de manera uniforme. En este artículo se explican esas normas con algunos ejemplos que ayuden al especialista en estos campos científicos o a aquellos que tengan relación con las ciencias y no sean especialistas en lingüística. A pesar de ello, es necesario tener un conocimiento mínimo de dichas lenguas para conocer su sistema de formación de palabras.
Abstract
Even though classical Latin and Greek are considered dead languages since they are not spoken officially in any country, they are the current sources of scientific terminology because they make it possible to create a common vocabulary for all users. Words that derive from Greek and Latin roots are not adapted in accordance with personal taste, but as dictated by a basic set of rules for transcribing, accentuating, and forming words that have been applied in our language (and in others as well) for as long as terms have been adapted from those other tongues. These rules are not always observed for a number of reasons, yet a few practical guidelines for creating or adapting terms uniformly can be given. Such guidelines are provided in this article, along with examples for the benefit of specialists in scientific disciplines or of persons who engage in scientific work without being linguistic experts. Regardless of the circumstances, a minimal knowledge of those languages is necessary in order to understand the system whereby words are formed.
Aunque el latín y el griego clásicos se consideran lenguas muertas por no ser oficiales en ningún país, se utilizan actualmente para formar la terminología científica debido a que permiten la creación de vocablos comunes a todos sus usuarios. Las palabras creadas con esas bases grecolatinas no se adaptan a gusto personal de sus creadores, sino que se ajustan a procedimientos básicos de transcripción, acentuación y formación que se han aplicado en nuestro idioma (y también en otros) desde que se adaptan palabras de esas lenguas. Aunque muchas veces estos procedimientos no se cumplen por diversas razones, se pueden explicar algunas normas prácticas a las cuales atenerse con el fin de crear o adaptar términos de manera uniforme. En este artículo se explican esas normas con algunos ejemplos que ayuden al especialista en estos campos científicos o a aquellos que tengan relación con las ciencias y no sean especialistas en lingüística. A pesar de ello, es necesario tener un conocimiento mínimo de dichas lenguas para conocer su sistema de formación de palabras.
Abstract
Even though classical Latin and Greek are considered dead languages since they are not spoken officially in any country, they are the current sources of scientific terminology because they make it possible to create a common vocabulary for all users. Words that derive from Greek and Latin roots are not adapted in accordance with personal taste, but as dictated by a basic set of rules for transcribing, accentuating, and forming words that have been applied in our language (and in others as well) for as long as terms have been adapted from those other tongues. These rules are not always observed for a number of reasons, yet a few practical guidelines for creating or adapting terms uniformly can be given. Such guidelines are provided in this article, along with examples for the benefit of specialists in scientific disciplines or of persons who engage in scientific work without being linguistic experts. Regardless of the circumstances, a minimal knowledge of those languages is necessary in order to understand the system whereby words are formed.
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Publié par
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Publié le
01 janvier 2005
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Langue
Español